Por Wylie A. Aitken
Este artículo fue inspirado por algunos de los grandes mentores que he tenido en mi carrera, incluyendo Herb Hafif y Vern Hunt. El tema de este artículo se refiere a que los abogados demandantes exitosos en juicios en la corte, ya sea aspirantes, próximos, un expertos o veteranos pueden aplicar su habilidad en áreas de otra manera reservadas para el “litigante”. Ellos no deberán poner distancia o sentirse intimidados porque algo está hecho para verse complicado. Como Herb Hafif ha mencionado en numerosas lecturas nuestra función como abogados no es solamente afinar nuestras habilidades sino desarrollar las habilidades de otros y alentar el talento nuevo no desalentarlo. Muy a menudo las lecturas de juicio (o artículos) están estructuradas para hacer que todo parezca de enormes proporciones y complicado para los nuevos o menos experimentados abogados. Yo recuerdo una cinta de video de una lectura por un abogado de Nueva York de nombre Moe Levine que honestamente declaro (en el tiempo donde los veredictos de millones de dólares eran realmente raros) que el secreto de obtener un veredicto de 1 millón de dólares era el haber sido seleccionado para manejar un caso de 1 millón de dólares.
Como aprendimos en el libro popular de John Grisham “The rainmaker”, aún el abogado novicio puede obtener un gran resultado cuando una compañía de seguros niega miles de dólares en beneficios cubiertos resultando en la muerte del asegurado, falsifica evidencia y expedientes y llama a la madre del asegurado “estúpida, estúpida, estúpida” por escrito mientras mira el reclamo. En la obra más reciente “King of Torts”, aprendimos que un defensor público calificado puede convertirse en un abogado de demandas colectivas (lo cual es a menudo tanto negocio como es ley) con resultados espectaculares. ¿Ficción? Sí, en parte. ¿Lecciones que aprender? Definitivamente.
Es importante para cada practicante de agravios el reconocer la efectividad de sus habilidades en juicio pueden tener litigando agravios de negocios. Una habilidad igualmente importante es la de identificar los elementos clave de un agravio de negocios puesto que un error de juicio y la selección de un caso erróneo puede llevar a meses de frustración. Muchos abogados de juicio buenos aún permanecen lejos de los agravios de negocios en la premisa a menudo falsa de que tales casos deberán ser dejados únicamente a firmas legales corporativas (usualmente grande) y a un abogado cuya capacidad de litigación está normalmente dirigida a las arbitraciones o juicios sin jurado (una habilidad que no se debe ignorar pero de diferente carácter).
Hace algunos años recibí una llamada de un abogado de juicio prominente de los ángeles llamado Dan Fogel (ahora fallecido) acerca de un asunto que su oficina estaba considerando tomar en el condado de Orange. Yo le pregunté como estaba. El procedió decirme que tenía la más importante posición en esta firma legal prestigiosa. Y cuál era esta pregunté ingenuamente, él me dijo “Wylie, soy el portero”. El decidía cuáles casos eran aceptados por la oficina y cuáles no deberían tomar. Los casos a aceptar eran a menudo fáciles, pero los que deberían rechazar pueden ser más difíciles, aunque de igual importancia. El indicó que al decir “no” había salvado a la firma legal cientos de miles de dólares en tiempo y costos. Esto es aún más verdadero en una práctica de contingencia, y a través de los años he apreciado la sabiduría de los comentarios de Dan.
¿Tiene su cliente un caso de agravio de negocios?
Algunas reglas rápidas. Si el cliente llega a su oficina con más de dos cajas “Bekins”, rechace el caso automáticamente (o al menos hasta que quepa dentro de estas cajas). Si, después de escuchar la historia de su cliente no puede explicárselo a su esposo que no es abogado (o la persona más próxima a usted que no es abogado) en dos párrafos o menos, también rechácelo. Los aviones no se estrellan porque son máquinas complicadas miles de partes, pero debido a la falla de una parte simple pequeña un evento que se explica simplemente. Un transbordador espacial, no falla debido a sus múltiples complejidades, sino debido al aparentemente descubierto talón de “Aquiles”, un bloque de espuma.
Probablemente la forma más fácil de ilustrar esto es el mencionar el caso del periódico que condujo a la ley de “mala fe” como la conocemos hoy en día. Ver U.L. Fletcher V Western National Life Insurance Co y otros (1970) 10 Cal. App. 3d 376. La ley temprana de mala fe está basada en lo que comúnmente se llamaba el agravio de “atropello” (inflexión intencional de angustia emocional basada conducta indignante). Mi profesor de agravios en la escuela de leyes analizó este agravio dando la siguiente ilustración. Imagine a un grupo de ciudadanos sentados alrededor de la mesa en la cocina. Uno de ellos cuenta una historia. Si aquellos que escuchar la historia, saltan de su asiento expresando sentimientos de “indignación” entonces bingo! Tiene sus principios de un caso. ¿Simple? Si, ¿no intelectual? No. Aplique este análisis con la historia a continuación.
Un par de años atrás un cliente vino a mi oficina. El era hermano de un amigo abogado. Su ocupación era un patólogo veterinario, una profesión de la cual yo no conocía nada. El explicó que había desarrollado una idea y negocio que utilizaba un laboratorio de salud humano para interpretar vuestras animales y ayudar a diagnosticar enfermedades de animales. El, como un patólogo, creó las normas necesarias para interpretar los resultados, normas que eran obviamente diferentes de aquellas establecidas para humanos. Bajo su propio costo educo a veterinarios en cómo usar este servicio y desarrolló un sistema extenso de recolección y entrega. El laboratorio, el cual podía usar las máquinas ya existentes todo el día observó las ganancias obvias y acordó repartir las ganancias con el veterinario que operaba como “el Instituto de patología veterinaria”. El laboratorio era de tamaño nacional y era una subsidiaria total perteneciente a “Revlon”.
Operando sin un acuerdo formal, el negocio próspero. La subsidiaria de “Revlon” decidió eliminar el intermediario y sin ninguna noticia terminó la relación con el cliente, contactó a todos sus clientes y destruyó el negocio en una noche, de esta manera manteniendo las ganancias para ellos mismos. Yo estaba “indignado”. Yo era conocido principalmente como un “abogado en lesiones personales”. No había estudiado agravios de negocios extensivamente y era únicamente vagamente familiar con un agravio conocido como “interferencia agravante con una relación de negocios ventajosa”. (Ver el artículo de Jerry Klein en esta publicación). Pero lo que sí sabía es que tenía estos tres elementos:
El caso resultó en un veredicto del jurado sustancial, $ 88,000 en daños compensatorios, $663,000 en daños punitivos, y por supuesto una apelación. Ver Instituto de Patología Veterinaria V California Health Laboratories, (1981) 116 Cal. App. 3d 111 y un artículo en AmJur Prueba de hechos, Wylie A. Aitken, Terminación Agraviante de Relaciones de Negocios, 21 AMJUR POF2d 509 (1980). Mi carrera en agravios de negocios fue establecida y fue seguida por un número de otros casos. Los tres elementos mencionados son aún el fundamento para el análisis de aún los casos supuestamente más sofisticados particularmente en los cuales el cobro en contingencia estará involucrado.
Justo como un doctor describe cada problema médico en términos de su propia especialidad, los abogados de juicio tienen una tendencia auditar los casos en categorías en las cuales son familiares (la estaca redonda en el hoyo cuadrado) o completamente alejarse de lo que no es familiar. Al tener una vista más amplia de lo que existe legalmente, con algunas pocas ilustraciones de su aplicación, se desarrolla una vista más amplia. Las teorías legales pueden ser diversas, complicadas, o a menudo simplemente depender de la creatividad y coraje del abogado de juicio.
Muchos han predicho por años la inminente caída de la práctica de agravios de lesiones personales, al menos en los casos menores que están siendo más y más difíciles de justificar al menos en los casos menores (aunque sean justos). Yo no comparto esta opinión necesariamente. Sin embargo, la práctica de la ley cambia constantemente y es importante tanto anticipar y apreciar estos cambios. El reto, la estimulación, variedad y satisfacción que se gana al manejar estos casos puede ser rejuvenecedora.
Una revisión de los veredictos más importantes en cada año (de 1997 al 2002) (los últimos cinco años) como ha sido reportada por el diario Los Angeles Daily muestra lo siguiente:
En 1998 los veredictos variaron de$785 millones a $17 millones con el caso principal involucrando un agravio tóxico. De entre los 10 veredictos mayores sólo uno fue un caso tradicional de lesión personal o muerte injustificada por mal práctica médica, y éste fue el más pequeño (únicamente $17 millones). Tres involucraron rompimiento de contrato o interferencia económica y dos involucraron terminación injustificada en un contexto denunciante.
En 1999 los veredictos variaron desde $ 5 billones a un miserable $22 millones (de nuevo caso de mal práctica médica). Cuatro de ellos involucraron un ambiente de negocios, un seguro médico HMO que se rehusó a proporcionar el cuidado ($121 millones), seguro agraviante ($47 millones), fraude de negocios ($32 millones) y violación de derechos reservados (también 32 millones). De los dos casos por responsabilidad e producto, ambos involucraron daños punitivos.
En el año 2000 la tendencia continuó con veredictos que variaron desde $132 millones a $41. 4 millones, con sólo una acción por responsabilidad de producto (de nuevo involucrando daños punitivos), un caso de mala fe, tres acciones por rompimiento de contrato que involucraron encubrimiento, interferencia agraviante y prácticas de negocios injustas, un caso de propiedad intelectual y fraude.
En el año 2001 la tradición fue de $3 billones a $21.4 millones. Poniendo de lado el caso de “big tobacco” tuvimos al diario Los Angeles Journal en sí mismo el cual “por segundo año consecutivo, enfrentó acciones por rompimiento de contrato que proporcionaron los veredictos a favor del demandante más altos” incluyendo $94 millones en contra de la ciudad de San Diego por rompimiento de un acuerdo de desarrollo, rechazo de cobertura de mala fe ($93 millones) rompimiento de contrato oral ($64 millones), rompimiento de contrato y fraude ($50. 8 millones y $46 millones) y una licitación manipulada ($29 millones).
El año 2002 observó un rango de$28 billones a $40.9 millones. De nueva cuenta poniendo de lado el caso de ” big tobacco”($28 millones) tuvimos cinco acciones por fraude variando desde $190 millones hasta $71 millones, una acción por rompimiento de contrato de$500 millones (falla al pagar regalías a un centro de investigación de cáncer, hablando de “indignación”) y $114 millones por ruptura de confidencialidad. Las otras dos acciones involucraron mal práctica médica.
Una nota final de precaución, he reportado veredictos con la ayuda de nuestros amigos del diario Los Angeles Journal. Los veredictos son a menudo como los juicios con los que puede adornar sus paredes. Sin embargo, estos pueden ser un buen inicio. Todos estaríamos contentos con $0.50 de cada uno de sus dólares.
Esto no es para decir que no existen trampas para los desprevenidos. Ciertamente no quiero sugerir que se siente confortable manejando simple caso por accidente de coche, usted puede hacer un salto inmediato hacia el mundo de la litigación de negocios. Usted estará enfrentando abogados sofisticados que entablarán numerosas dificultades de procedimientos en estos agravios potencialmente exóticos. Existirán de prensa especializada, asuntos de causa sofisticados igualable su contra contenciones legales con los remedios atendidos, disputas, y argumentos de cómo medir los daños, seguidos por el desafío de derecho a un juicio por jurado. Lo que intento decir es que si usted tiene el compromiso, deseo y empuje, (y también las finanzas) Este puede ser un mundo excitante. ¡Únase a él!
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